DIARIOS SECRETOS III

Propicios días ingenieros.

Desde la dirección de Escape room RK Games queremos seguir compartiendo con vosotros los documentos encontrados en la nave espacial ASTRODON, en este caso de  otro miembro de nuestra tripulación

Esperamos que sea de vuestro agrado.

 

EXTRACTO DEL DIARIO DE LA SARGENTO PARKER

…Sabía que era cuestión de tiempo, ya desde adolescente intuía que aquél no era el lugar donde me iba a quedar.

En las colonias de South Hampton la vida era fácil, mi familia, de clase media, me proporcionó una buena educación y estudios, mis amigos hicieron que mis primeras etapas estuviesen llenas de los típicos momentos, salidas nocturnas, borracheras, primeros amores…

Pero nunca acababa de ser feliz del todo, una intuición asomaba de vez en cuando para decirme que allí nunca establecería mi sitio.

Cuando me faltaba menos de medio curso para terminar los estudios generalizados, comencé a sentir rechazo a todo lo que me rodeaba, esa intuición creció en una sensación de ahogo. Lo hablé con mis padres, lo que provocó una oleada de preocupación, enfado, no me entendían. Mis amigos me apoyaban incondicionalmente en la idea de salir de allí, es más, Martha, una tarde me proporcionó un sobre donde encontré dinero.

Todos habían juntado parte de sus ahorros para ayudarme. Entre lágrimas acepté aquel gesto y me juré a mí misma devolverlo en cuanto pudiese.

Aquella noche llegué a casa, mis padres seguían sin hablarme. No pude controlarme, y les comuniqué casi a voz en grito que no podía más, que me ahogaba, que me marchaba de allí…Mi madre, en mi habitación, me ayudó a preparar la maleta. Me hizo prometerle que la mantuviese informada en todo momento de mis pasos. Mi padre se encerró en su dormitorio…hasta día de hoy sigue sin dirigirme la palabra.

Ya en la estación de trenes, mis amigos me proporcionaron uno de los momentos más dulces que recuerdo, me llenaron de abrazos, algún que otro regalo y mil deseos de buena suerte.

Mi destino inmediato era Londres capital, allí sabía que tendría oportunidades. Tenía dinero como para mantenerme unos días hasta encontrar una vivienda, trabajo y comenzar de nuevo.

Ilusa de mí, nada me hizo sospechar la cantidad de problemas a los que tendría que enfrentarme, creí que acudía al paraíso cuando en realidad me esperaba un auténtico infierno…
Conecté la tablet para indagar un rato entre la gran RED y distraerme. Un anuncio lateral en una de las páginas que curioseaba llamó mi atención. Se trataba de una academia militar que anunciaba formación a cadetes para trabajar en ella. Me hizo gracia.

Durante la primera semana no me fueron del todo mal las cosas, pero a partir de entonces todo fueron complicaciones. Encontré un cuartucho en uno de los barrios alejados del centro, con mala fortuna de sufrir dos atracos en la misma calle.

Mi casero no me daba buena espina, su voz gruñona me ponía sobre alerta cada vez que la escuchaba. Una noche regresé a la casa, extenuada de buscar trabajo en todas partes y algo decaída, si mi situación no mejoraba me vería obligada a regresar a la casa de mis padres y soportar con total humillación la mirada de mi padre. No estaba dispuesta.

Al entrar en el pasillo, un destello de luz llamó mi atención. La puerta del final, donde vivía una chica, Laura, con la que compartí algunas tardes de charlas y cervezas, estaba abierta. Me asomé para descubrir un espectáculo dantesco.
El cuerpo de Laura, ensangrentado, yacía inerte en la cama. Salí corriendo por el pasillo y al girar hacia la puerta de salida me tropecé con el casero. Su camisa, manchada de sangre, me alertó más todavía.
-Ni se te ocurra abrir esa puerta, tú también pagarás las consecuencias- su voz sonó demasiado aterradora.

No lo pensé, de una violenta patada en sus partes dejé a ese tipejo dolorido en el suelo, pero antes de irme, con otra patada en la cabeza me aseguré de dejarle inconsciente.

Salí zumbando de allí, nerviosa, histérica…no podía creer lo que acababa de pasar.

Llegué a un parque,  casi vacío debido a las horas…Calmé un poco mi estado de agitación, debía tomar una decisión, rápida, la policía no tardaría en encontrar aquella escena, y quién sabe lo que contaría el desgraciado del casero.

De mi mochila saqué la tablet, en ese momento me vino a la cabeza aquel banner lateral que descubrí semanas atrás en el tren…Busqué en el historial, maldiciéndome a mí misma en el caso de no encontrarlo, pero no, allí estaba el enlace.

Cogí el teléfono y tecleé el número, antes de darle a la llamada respiré hondo, algunas lágrimas asomaron a mis mejillas…-Algún día, Laura, algún día ese bastardo recibirá su merecido-.
Pulsé la tecla verde…-Academia de las Fuerzas Armadas Nethamp, en qué puedo ayudarle-…

…….continuará…